Descripcion

Mamada nocturna en Puerto Montt

Todavía recuerdo cómo en la universidad mis amigas me decían que muchas me apodaban “la succionadora de tulas” y a mí me molestaba mucho aunque en el fondo sabía que era verdad, pero qué podía hacer chiquillos si todos mis amigos estaban tan simpáticos y varoniles, yo solo hacía caso a mis necesidades carnales pero de eso ya ha pasado varios años y soy una mujer madura pero muy refinada y respetable… aunque no he perdido las ganas de mamar picos, esta vez le tocó a mi sobrino que ya está grandecito, alto y con un buen bulto entre las piernas, era imperante chuparle el pico… pasamos una noche lujuriosa y llena de placer!