Descripcion

Le hago el beso negro y ella me lo hace de vuelta

Mi vecinita estaba demasiado ardiente últimamente, sobre todo desde que se separó de su marido siempre ha estado extrañamente atenta conmigo, incluso diría que estuvo cariñosa y finalmente confirmé mis sospechas cuando la vieja (bueno no tan vieja) me miró descaradamente el paquetón mientras regresaba del trabajo, decidí poner fin a su miseria y fui a su casa, hablamos y pronto ya la tenía desnuda en su cama y yo listo con el pico al aire y bien duro, pero no quise clavarle la pichula sin antes meterle la lengua y hacerle un delicioso beso negro porque esos cachetes se lo merecen…