Descripcion

Ella se embriago tanto que me pidió que le meta pichula, me la agarró y la sacudió con fuerza, tuve que atravesarla para calmarla

No era una reunión familiar ni de amigos, era un sábado muy aburrido y ella tenía unas chelas en el congelador, empezamos a beber y a conversar acerca de la vida y el amor, no sé en qué momento la mina se excitó tanto pero algo raro yo ya había notado pues me estaba mirando el paquete desde buen rato, entonces cuando ya estábamos demasiado tensos y excitados le agarré la teta, le acaricié el poto y nos besamos, luego de eso la culiada era inminente, se tiró en la cama boca abajo y fue cuando le atravesé la tula fuerte pero con cariño, lo hicimos lentito porque quisimos sentir la fricción con intensidad y además con ese poto en mi cara no tenía prisa por venirme…