Descripcion

Dejamos la cena por un momento para culiar rico, mi perra me agradeció

No fue algo sorpresivo ni fuera de lo común, con decirles weones que hace una semana atrás yo estaba trabajando en mi libro cuando de pronto ella se sentó en mi escritorio y me mostró el choro para que se lo chupe hasta beberme con alegría todos sus jugos vaginales, pero esta vez estábamos cenando un rico estofado y de pronto nos miramos, fue como telepatía, sin decir palabra alguna ella me agarró el pico y tiró de él hasta llevarme a la cama para darle una culiada de ladito, fue bien rico hacerle eso, no se había depilado el choro pero no importa… siempre es un placer darle duro a mi perra y ella me agradece como es debido.