Descripcion

Caminábamos por la pradera y a esta weona se le antojó un mamón

Suena un poco como un cuento de hadas pero fue así, caminábamos por un bosque cercano a mi casa en las lejanías de la linda ciudad de Santiago y eso gracias a que invité a mi amiga a pasar las fiestas en mi casa, ella no se lleva bien con sus viejos y prefirió estar conmigo y mi familia, a la mañana siguiente de la celebración caminábamos tranquilos hablando sobre cosas lindas de la vida cuando nos excitamos y luego de besarnos con pasión, ella me empujó al pasto y comenzó a chupar y chupar, tuve miedo de que mis viejos aparecieran pero su boquita traviesa y babosa me dio un placer que no pude hacer más que gozar.